Cómo no voy a poder si hay flores creciendo en el Asfalto! Se repetía a si misma una y otra vez mientras buscaba el amor que tanto anhelaba. Y fracaso tras fracaso consiguió brotar poquito a poco con débiles hojas, pero fuerte tallo. Con sus raíces bien plantadas cual parásito a su huésped, como okupa de extrarradio.... Nada, nada podía quebrarla, ni la brisa, ni el duro sol, ni la lluvia y la tormenta... Pero sobre ella pesaban, los pasos de caminantes, que en la búsqueda de su propia felicidad, olvidaban esquivar tan frágil organismo. Algunos a su paso, se agarraban durante un tiempo de sus finas ramas, para evitar caer y sostenerse algun tiempo, porque para nadie es fácil caminar bajo la tempestad. Pero ella ... Ella era especial, y aguantaba estoicamente cada embestida, cada pisotón, cada duda de los enamorados que a su encuentro, la usaban para disipar sus dudas, sin importar una mierda su frágil integridad. Me quiere? No me quiere! Me quiere? Y en cada pétalo arrancado...