cómo no voy a poder si hay flores que crecen en el Asfalto
Cómo no voy a poder si hay flores creciendo en el Asfalto!
Se repetía a si misma una y otra vez mientras buscaba el amor que tanto anhelaba.
Y fracaso tras fracaso consiguió brotar poquito a poco con débiles hojas, pero fuerte tallo.
Con sus raíces bien plantadas cual parásito a su huésped, como okupa de extrarradio....
Nada, nada podía quebrarla, ni la brisa, ni el duro sol, ni la lluvia y la tormenta...
Pero sobre ella pesaban, los pasos de caminantes, que en la búsqueda de su propia felicidad, olvidaban esquivar tan frágil organismo.
Algunos a su paso, se agarraban durante un tiempo de sus finas ramas, para evitar caer y sostenerse algun tiempo, porque para nadie es fácil caminar bajo la tempestad.
Pero ella ... Ella era especial, y aguantaba estoicamente cada embestida, cada pisotón, cada duda de los enamorados que a su encuentro, la usaban para disipar sus dudas, sin importar una mierda su frágil integridad. Me quiere? No me quiere! Me quiere?
Y en cada pétalo arrancado, brotaba de su cáliz, la savia derramada por la falta del empatía. Lo invisible de su individualidad, por qué al fin y al cabo, a quien le importa una florecilla, que brota del asfalto?
En el egoísmo de esos seres, que la usaron sin cesar, encontró la inspiración para empezar a quererse, y construyó a su alrededor una valla de indiferencia, aprendió a ignorar, a evitar, y a no dejarse pisar....
Comenzó a copiar a quiénes tanto cuido, a quiénes quiso salvar, y los que con su ayuda buscaban su propio camino sin importarles su quiebra, sin preocuparse por ella.....
Y comenzó a usar esa energía, en crecer fuerte y regia, de su tallo brotaron grandes hojas que la protegieron del sol, de la lluvia y de los pisotones, de sus ramas nacieron grandes pinchos, que afilados como cuchillos, atravesaban los atrevidos dedos de los enamorados que osaban a intentar arrancarla de donde decidió plantarse, y se mantuvo firme, a base de amor propio, y cuidado personal.